Óleo sobre lienzo
100 x 45
Marzo, 2014.
Costoso volumen de este cactus siempre inclinado, que me maravilla cuando observo como ha quedado recogido el rocío en sus hojas carnosas cada mañana. Sus tonos, cientos diferentes en cada centímetro y cambiantes por momentos, son un regalo para la vista.
A pesar de que el motivo se encuentra en la izquierda mirando hacia el exterior, el peso de la atmósfera creada a a su alrededor, lo equilibra.
Mi patio, refugio y espacio de risas y confidencias.
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