Óleo sobre lienzo
120 x 60
El puente de Triana es uno de los más pintados, fotografiados, recreados... pero en esta pintura, reconocible como es, no es lo más importante. Desde mi punto de vista, muchos de nosotros estamos ahí arriba, algunos saben quienes son, otros no. Me interesaba el contraluz de aquel atardecer, que permitía observar el ir y venir de la gente en un día cualquiera, cada uno a su tarea, cada cual con su problema, cada quien con su fantasía. De ahí su título.
Mi hija Sandra decidió que era suyo desde el primer momento.
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