El aprendizaje de la pintura me ayuda a tomar de conciencia de mí misma y a intentar comprender el mundo.
Mi trabajo surge de una necesidad de tiempos antiguos, la necesidad de expresar nuestra visión de las cosas, nuestros estados de ánimo, todo lo que nos gusta y nos disgusta, pero sobre todo... de la necesidad de disfrutar pintando.